Convención de ventas memorable

Cómo conseguir que tu convención de ventas sea memorable y todo un éxito

 

Para que tu convención de ventas sea todo un éxito, debes perseguir ante todo que los asistentes acaben con:

  • Una sonrisa en la boca.
  • Una historia que puedan contar en casa en un minuto.
 

Los 2 factores que consiguen la sonrisa en la boca


Logística y avituallamientos


Es de vital importancia tener unos horarios razonables y rigurosos. Por ejemplo, levantarse muy temprano o acabar muy, muy tarde porque se han excedido los tiempos previstos puede anular todo lo bueno que ha sucedido durante el evento.

De la misma forma, es indispensable disponer de pequeñas pausas para asentar lo escuchado, compartir el contenido con los compañeros y reponer fuerzas a través de la comida.

Considero que la planificación de los breaks, tanto su número como su duración y ubicación en la jornada, tiene tanta importancia como los contenidos de negocio que se comparten en las sesiones plenarias.

Hay que tener presente que las convenciones son encuentros catárticos donde los asistentes comparten sus penas y glorias sin tapujos en un contexto de iguales. Confirmar que compañeros de múltiples geografías y distintas circunstancias tienen retos y obstáculos parecidos a los tuyos tiene un efecto balsámico. Por lo tanto, no subestimes la importancia de estas paradas y las conversaciones generadas en estos espacios.

En cuanto a la comida, la abundancia y la calidad (en menor medida) también juega un papel fundamental. Hay que evitar la hipoglucemia en largas jornadas sin las pausas adecuadas, porque el cerebro deja de rendir, la atención se reduce y el mal humor aumenta. Una mala comida te puede destrozar una convención —lo sé, lo he vivido— y una buena comida te puede arreglar una convención dudosa.

 

El nivel de reconocimiento


Como comentaba, en el encuentro entre iguales reside una de las claves de la convención. Cuando el equipo se junta físicamente, espera que la empresa y los jefes impartan justicia de forma pública, y eso se refiere tanto a lo bueno como a lo malo.

Si hay conductas a reprochar hay que ponerlas en la palestra y, del mismo modo, aquellos que destaquen también deben recibir su recompensa.

En este último caso, no me refiero solo a un premio material, sino al reconocimiento público. Si se maneja de forma adecuada, el equipo se sentirá reconfortado y a salvo.

Lo más importante e interesante de este punto es que te ofrece la oportunidad de compartir y destacar las mejores prácticas del equipo ante todos.


Si debo elegir entre todo lo que compone una convención memorable, este punto sin duda sería el primero: compartir y reconocer los desempeños que nos hacen competitivos y que marcan el camino a los demás.

 

Los factores que consiguen la historia en un minuto


Básate en lo que quiere el público, no en tus intereses


Las buenas historias no tienen por qué ser solo divertidas o entretenidas. Muchos directivos tienden a buscar en el humor una tapadera pero cubrir la falta de contenido o la falta de agallas para enfrentar situaciones incómodas. Y eso no es recomendable.

Otro error común es que las empresas decidan los contenidos de la convención en función de sus intereses corporativos, y no de las necesidades de sus equipos o de los clientes. Los equipos de ventas no son tontos, y están cansados de la verborrea corporativa y marketiniana que saben de sobra que es tendenciosa y que no habla de sus problemas y retos.

Si unimos los dos puntos anteriormente descritos, concluiremos que una convención memorable debe tener a los asistentes conectados en todo momento, y la única manera de conseguirlo es dar voz a sus inquietudes, y hacerlo en su lenguaje.

Así que asegúrate que una parte importante del tiempo se ajusta a las expectativas y necesidades del equipo de venta. ¿Que no sabes cuáles son esas necesidades? ¡Pregunta!

Cuando sepas sus necesidades, le podrás decir qué le puedes ofrecer como empresa o líder y qué esperas de él. Y si puedes hacerlo con un tono de humor, mejor, pero si toca que sea seco o duro, hazlo sin miedo.

 

Haz que las distintas ponencias sigan un hilo conductor


Una buena historia debe tener sentido en sí misma, debe seguir desde el primer momento hasta la despedida un hilo argumental lógico que permita a los asistentes construir su propia versión —para que después en casa, a sus equipos, puedan explicarla a su manera—.

Si lo que se ofrece en la convención es una concatenación de ponentes sin continuidad uno con otro, el resultado es como si fueras tirando piezas de Lego en un canasto. Al final del día, los asistentes solo tendrán una montaña de ideas desordenadas, o lo que es lo mismo, NADA.

Si con cada ponente das a los asistentes una pieza para que vaya colocando en su cabeza, al final del día, además de tener una historia con sentido, habrán construido un CASTILLO, reconocible y movilizador.

 

Interpela y consigue asistentes activos


Debes conseguir que los oyentes sean partícipes de la ponencia. Si hablas de temas que les preocupan o ilusionan, ya estarán metidos en la historia, pero además, hay que mantener la tensión argumentativa.

¿Cómo? Interpelándolos a lo largo de la sesión.

Por ejemplo, hoy en día y gracias a la tecnología, podemos hacer partícipes a los asistentes de forma rápida y efectiva utilizando herramientas como Kahoot que permiten interacción en tiempo real.

En poco más de un minuto puedes tener una estadística real de la opinión de todo el equipo sobre una materia concreta.

Se acabó ir a las ponencias como oyente pasivo. Debes ofrecerles piezas conectadas y con sentido pero también, ellos deben ser capaces de añadir sus propias piezas al global de la historia.

 

Haz que su mirada llegue más lejos


Una buena historia te abre los ojos y te lleva más allá de tu aldea. El propósito es conseguir que a través de historias ajenas, los asistentes se atrevan a mirarse al espejo. Una forma de mirarse al espejo es compartir las mejores prácticas internas, tal y como he comentado anteriormente, pero esto no es suficiente.

Utiliza vídeos, ponentes o estudios externos, y ofrezcan un ángulo nuevo de análisis que fuerce a los asistentes a hacer un ejercicio de autocrítica. Asegúrate de abrir la perspectiva al máximo y plantear nuevas cuestiones.

 

Piensa, piensa y repiensa el cierre


Una buena historia debe tener un cierre memorable. Si no hay un buen cierre, no hay nada. El cierre es el aprendizaje, la llamada a la acción, y sobre todo, deja la moralina a un lado, trata al público de inteligente y deja que extraigan sus propias conclusiones. Guíales pero no les des el camino hecho.

Estos son los puntos más cruciales para mí, si los sigues con precisión, puedo asegurarte que conseguirás una convención de venta digna de ser recordada.

 

Si quieres que sea ponente para alguna de tus convenciones con equipos comerciales, contáctame desde aquí. Cuéntame tus objetivos y veremos cómo encajar mis conferencias para activar a tus vendedores y dar respuesta a sus necesidades.

 

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